La plaga ya afecta a 124 municipios de Castilla-La Mancha y puede destruir hasta el 90% de la cosecha de almendro

Avispilla almendro: retirar y quemar frutos para frenar la plaga
La avispilla almendro (Eurytoma amygdali) se ha convertido en la principal amenaza fitosanitaria de este cultivo en España, y Castilla-La Mancha encabeza el escenario de mayor impacto. El último Boletín Fitosanitario de Avisos de Castilla-La Mancha recomienda, una vez finalizada la recolección, retirar los frutos infestados y eliminarlos mediante quema como medida prioritaria para reducir la presión de la plaga de cara a la campaña de 2027. Según informa AgroCLM, el insecto pasa el verano en estado larvario dentro de la almendra, y los frutos afectados que permanecen en el árbol actúan como reservorio de la siguiente generación.
La avispilla almendro: una plaga en expansión imparable
Los datos reflejan una situación preocupante. De acuerdo con la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, la plaga afecta ya a 124 municipios de Castilla-La Mancha, desde su primera detección en Munera (Albacete) en 2010. En apenas tres lustros, el insecto ha cruzado fronteras regionales y se ha extendido también a Aragón, la Comunitat Valenciana, la Región de Murcia y la provincia de Granada, confirmando su capacidad expansiva y el riesgo que supone para el conjunto del sector almendrero español.
Según la guía de control actualizada publicada por Agronews Castilla y León, la Eurytoma amygdali puede provocar pérdidas de hasta el 90% de la cosecha, dejando las almendras vacías y secas —conocidas popularmente como ‘borregos’—. Estas cifras sitúan a la avispilla almendro como la mayor amenaza fitosanitaria del cultivo en todo el territorio nacional y justifican la urgencia de las medidas recomendadas por las autoridades autonómicas.
Cómo identificar los frutos afectados por avispilla almendro
La detección visual de las almendras infestadas no resulta especialmente compleja en parcelas donde la plaga está presente. Según detalla AgroCLM, los frutos afectados presentan inicialmente una coloración pardo-grisácea y aspecto deshidratado que, a medida que avanza el invierno, evoluciona hacia tonos negruzcos hasta quedar completamente momificados. Para confirmar la presencia del insecto basta con partir la almendra y comprobar si alberga la larva en su interior.
Este reconocimiento visual es el primer paso para actuar con eficacia. Los frutos infestados permanecen adheridos al árbol tras la cosecha, y es precisamente esa persistencia la que convierte su retirada manual en una actuación imprescindible. El boletín autonómico, recogido también por encastillalamancha.es, subraya que estos frutos albergan la larva que dará lugar al adulto emergente en primavera, iniciando un nuevo ciclo de infestación si no se actúa a tiempo.
Retirada y quema: la defensa más eficaz tras la recolección
Los técnicos fitosanitarios son contundentes: una vez concluida la recolección, se deben retirar del árbol todos los frutos afectados y eliminarlos mediante quema en aquellas zonas donde se haya detectado la plaga. Esta actuación, recogida en el Boletín Fitosanitario de Avisos de Castilla-La Mancha, busca reducir drásticamente la población de larvas disponible para iniciar nuevas infestaciones en la campaña de 2027.
La medida resulta especialmente relevante porque actúa directamente sobre la fase del ciclo biológico en que el insecto es más vulnerable: el estadio larvario, cuando todavía se encuentra confinado en el fruto y antes de que emerja como adulto. Según AgroCLM, la quema inmediata tras la recolección es la actuación más eficaz al alcance de los agricultores en este momento del año.
Control fitosanitario: el momento óptimo para tratar
En cuanto a los tratamientos químicos, el boletín autonómico precisa que las intervenciones fitosanitarias eficaces deben dirigirse al periodo de emergencia de los adultos después del invierno. Esto implica que el seguimiento del ciclo biológico del insecto y la determinación precisa del momento de emergencia son factores esenciales para ajustar las intervenciones, tal y como explica Agronews Castilla y León en su guía actualizada de control de la avispilla almendro.
Un tratamiento aplicado fuera de esa ventana temporal resultará ineficaz, por lo que la vigilancia constante de las parcelas afectadas y la coordinación con los servicios técnicos de la Junta de Castilla-La Mancha son indispensables para garantizar el éxito de la intervención y minimizar el daño en la siguiente campaña.
Marco legal: la Orden 33/2019 amplía su ámbito de actuación
La gravedad de la situación se refleja también en el plano normativo. La Junta de Castilla-La Mancha modificó la Orden 33/2019, que declaró oficialmente la existencia de la plaga, para incorporar nuevos municipios al marco de gestión obligatoria. Según informan tanto AgroCLM como encastillalamancha.es, las medidas de control son de aplicación obligatoria hasta el 30 de octubre de 2027 en todas las zonas afectadas. Esta actualización normativa responde directamente a la expansión geográfica de la plaga y refuerza las obligaciones de los titulares de explotaciones en las áreas declaradas.
Con 124 municipios castellano-manchegos afectados, pérdidas potenciales de hasta el 90% de la cosecha y una expansión que ya alcanza varias comunidades autónomas, la avispilla almendro exige una respuesta coordinada entre administración, técnicos y agricultores. La retirada y quema de frutos infestados tras la recolección se perfila, según los expertos consultados, como la primera y más urgente línea de defensa antes de la llegada de la primavera.
