Un equipo del Real Jardín Botánico (CSIC) revisa en PLOS Pathogens todo lo que se sabe de los Saprolegniales, un grupo de falsos hongos acuáticos que amenaza

Patógenos emergentes: alerta científica del CSIC por la fauna
Los patógenos emergentes vuelven a situarse en el centro del debate científico gracias a una nueva revisión del grupo de investigación ‘Biodiversidad escondida’ del Real Jardín Botánico, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo, publicado en la revista PLOS Pathogens dentro de la serie “Pearls”, ofrece una visión integradora sobre los Saprolegniales, un grupo de microorganismos acuáticos comúnmente conocidos como falsos hongos por su forma y comportamiento, aunque genéticamente están más emparentados con las algas pardas.
Según informa el Real Jardín Botánico (CSIC), la revisión sintetiza el conocimiento actual sobre las interacciones con el huésped, las estrategias de infección, los rasgos del ciclo de vida y los mecanismos de dispersión de estos organismos. El estudio ha analizado todos los registros históricos de estos patógenos y sus hospedantes, y concluye que la mayoría son saprófitos, pese a ser conocidos sobre todo por causar infecciones graves en peces, cangrejos de río y plantas.
Por qué estos patógenos emergentes preocupan a la ciencia
Aunque solo una parte del grupo es parásita, su impacto económico y ecológico es enorme en todo el mundo. Entre los casos más devastadores figuran la peste del cangrejo, provocada por Aphanomyces astaci, que ha diezmado las poblaciones nativas de cangrejo europeo; la saprolegniosis en peces, causada por Saprolegnia parasitica; o enfermedades que afectan a cultivos como el guisante y a plantas ornamentales como el Iris (Aphanomyces euteiches y Aphanomyces iridis, respectivamente), con graves afecciones en acuicultura y agricultura.
El portal Ecoticias enmarca la investigación como un hallazgo clave para anticipar amenazas a cultivos y fauna, subrayando que estos oomicetos golpean tanto a plantas terrestres como a animales acuáticos. El artículo científico, titulado ‘How Saprolegniales became successful parasites’ y firmado por P. Ortega-López y J. Diéguez-Uribeondo, está disponible con DOI 10.1371/journal.ppat.1014359.
La mirada de las autoras y autores
“Escribir este artículo a modo de revisión me hizo alejarme de los detalles de mis propios datos para observar el panorama general de todo este grupo de organismos”, señala Paula Ortega López, primera autora del trabajo, quien confía en que la publicación contribuya a que “los Saprolegniales resulten un poco menos misteriosos y un poco más fascinantes”. La investigadora insiste en la importancia de “pararse a revisar documentos base” para ordenar “qué se sabe y qué no” y avanzar en la dirección adecuada.
“Conocer mejor si todas las especies del grupo son patógenas, qué organismos buscan infectar y cómo evolucionan ayuda a desarrollar sistemas de vigilancia más eficaces y diseñar estrategias de conservación mejor fundamentadas”, completa Ortega López. El equipo propone vigilar cómo evolucionan estas comunidades antes, durante y después de los brotes, empleando técnicas de ADN ambiental para detectar patógenos potenciales en agua, sedimento y suelo.
Una llamada a la investigación interdisciplinar
El trabajo está dirigido por Javier Diéguez-Uribeondo, investigador con amplia trayectoria internacional en el estudio de enfermedades emergentes que afectan a la fauna acuática. Sus investigaciones han sido decisivas para comprender el impacto de estos microorganismos sobre especies amenazadas como salmones, anfibios, cangrejos de río, tortugas marinas o corales. “Este estudio proporciona una visión general concisa y accesible de un grupo emergente de patógenos con importantes implicaciones para la salud de los ecosistemas, la acuicultura y el estudio de la evolución huésped-patógeno”, concluye.
La revisión busca estimular enfoques que combinen filogenética, genómica, ecología y epidemiología. En trabajos complementarios del mismo grupo se ha reconstruido la diversidad del género Aphanomyces, identificando 34 especies, de las cuales hasta 14 serían nuevas para la ciencia. Como ya contamos en el caso de las grandes colecciones de hongos de España, el estudio riguroso de la biodiversidad escondida resulta esencial para proteger nuestros ecosistemas de agua dulce.
