Especialistas advierten de un «riesgo exacerbado» para atletas y aficionados y urgen a integrar infraestructura verde en las 16 ciudades sede del torneo.

El calor extremo se perfila como uno de los mayores desafíos del Mundial de Fútbol 2026, y un grupo de expertos internacionales ha lanzado una advertencia urgente: sin medidas preventivas adecuadas, la salud de atletas y espectadores podría estar en serio riesgo durante la competición. Según informa EFE Verde, los especialistas califican la situación de «riesgo exacerbado» y reclaman que se implementen de forma prioritaria las denominadas «medidas basadas en la naturaleza» como parte integral de la planificación del torneo.
El campeonato, que se celebrará en el verano de 2026 repartido entre 16 ciudades de Estados Unidos, Canadá y México, coincidirá con las semanas estadísticamente más calurosas del año en muchos de los escenarios previstos. Ciudades como Miami, Dallas, Los Ángeles o Ciudad de México presentan condiciones climáticas que, combinadas con el calentamiento global en curso, pueden generar episodios de calor extremo con índices de temperatura y humedad peligrosos para quienes practican o presencian actividad física intensa al aire libre durante horas prolongadas.
Calor extremo: un riesgo «exacerbado» para atletas y espectadores
De acuerdo con la información publicada por EFE Verde, los expertos subrayan que el riesgo no afecta únicamente a los futbolistas en el terreno de juego, sino también a los millones de aficionados que se desplazarán a los estadios y a las zonas de afluencia masiva habilitadas para el evento. La exposición prolongada al sol, la alta densidad de personas y la escasa vegetación en entornos urbanos muy edificados forman una combinación que puede derivar en golpes de calor, deshidratación severa y otras emergencias médicas de consideración.
Ante esta perspectiva, los especialistas proponen integrar en la planificación del Mundial soluciones que aprovechen los sistemas naturales como primera línea de defensa térmica. Las denominadas «medidas basadas en la naturaleza» incluyen la plantación masiva de árboles y arbustos en las inmediaciones de los estadios y las zonas de aficionados, la creación de corredores verdes que favorezcan la circulación del aire fresco, la recuperación o ampliación de láminas de agua —fuentes, estanques, canales— que contribuyan al efecto de enfriamiento evaporativo, y el uso de cubiertas vegetales en aparcamientos, paseos peatonales y espacios de tránsito de alta afluencia.
Aprender de los protocolos para tormentas eléctricas
Los expertos también señalan que la gestión del calor extremo debería tratarse con la misma seriedad institucional que ya existe para otros riesgos meteorológicos. Según recoge EFE Verde, los especialistas urgen a desarrollar planes de contingencia similares a los que se aplican ante tormentas eléctricas: protocolos claros de suspensión o modificación de partidos, sistemas de alerta temprana para el público, puntos de hidratación y refrigeración distribuidos estratégicamente, y formación específica para el personal sanitario y de seguridad del evento.
Esta analogía con las tormentas eléctricas no es casual. En el fútbol profesional existe ya un protocolo consolidado que permite interrumpir un encuentro cuando los sensores detectan actividad eléctrica en un radio determinado. Los expertos sostienen que debería existir un protocolo equivalente basado en índices de calor —que combinen temperatura, humedad y radiación solar— capaz de activar medidas escalonadas: desde la habilitación de zonas de sombra adicionales hasta la suspensión temporal del partido en los momentos de mayor riesgo térmico del día.
16 ciudades sede, 16 contextos climáticos distintos
La magnitud del desafío se evidencia al considerar que las 16 ciudades sede del Mundial 2026 presentan condiciones ambientales muy diversas. Desde las altas temperaturas y humedad de Miami hasta el calor seco del interior de Estados Unidos o las peculiaridades de altitud de algunas ciudades mexicanas, cada sede requerirá una adaptación específica de las medidas preventivas. Los expertos insisten en que la planificación no puede ser uniforme y debe responder a los datos climáticos locales con soluciones igualmente locales, priorizando siempre las intervenciones verdes antes que las puramente tecnológicas —como el aire acondicionado masivo—, cuyo impacto energético y de emisiones agrava a su vez el problema climático de fondo.
Sostenibilidad y salud pública ante el calor extremo: dos caras del mismo debate
El llamamiento de estos especialistas se inscribe en un debate más amplio sobre la sostenibilidad de los grandes eventos deportivos en un contexto de cambio climático acelerado. La FIFA y los comités organizadores locales han anunciado compromisos de sostenibilidad para el Mundial 2026, pero los expertos advierten de que las promesas deben traducirse en intervenciones concretas y medibles antes de que comience el torneo, con inversiones planificadas y ejecutadas con suficiente antelación para que la vegetación instalada ofrezca ya sombra y frescor reales el día del pistoletazo de salida.
Las «medidas basadas en la naturaleza», lejos de ser una solución cosmética, representan una inversión con retorno a largo plazo: los espacios verdes implantados para el Mundial pueden convertirse en infraestructura permanente que beneficie a las comunidades locales durante décadas, reduciendo el efecto isla de calor urbano, mejorando la calidad del aire y fomentando la biodiversidad urbana. La propuesta íntegra de los expertos puede consultarse en el artículo original de EFE Verde, referente informativo en materia de medio ambiente, que detalla las recomendaciones y los riesgos asociados a la celebración de un torneo de esta magnitud bajo condiciones de calor extremo.
