Bacterias fecales en el Tajo: Madrid y CLM se culpan mutuamente

El Tajo toledano supera 40 veces el límite bacteriológico para el baño y desata un conflicto político entre dos comunidades autónomas

Bacterias fecales en el Tajo: Madrid y CLM se culpan mutuamente
Bacterias fecales en el Tajo: Madrid y CLM se culpan mutuamente

Las bacterias fecales en el Tajo a su paso por Toledo han encendido un serio conflicto institucional entre la Comunidad de Madrid y el Gobierno regional de Castilla-La Mancha. Un estudio impulsado por la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss cifró los niveles de Escherichia coli y enterococos hasta 40 veces por encima del límite legal de baño, situación que ya analizamos en profundidad al conocerse los primeros datos. Ahora, la disputa sobre quién es el responsable enfrenta a ambas comunidades.

Bacterias fecales en el Tajo: datos alarmantes en tres puntos de Toledo

El Trabajo de Fin de Grado (TFG) de la Cátedra del Tajo UCLM-Soliss tomó muestras entre noviembre de 2025 y mayo de 2026 en tres enclaves del tramo toledano: junto al puente de Alcántara (Safont), la playa de la Incurnia y el camino Albarreal del Tajo, cerca de la antigua central hidroeléctrica de Buenavista. Los resultados, recogidos por Periódico CLM, son contundentes: los indicadores bacteriológicos superaron el umbral legal de baño 4,7 veces en otoño, 7,3 veces en primavera y hasta 40 veces en invierno. El Tajo no alcanzó la calidad mínima para el baño en ninguna de las tres estaciones muestreadas.

Un dato especialmente revelador apunta a la dimensión estructural del problema: no se hallaron diferencias significativas entre las tres localizaciones estudiadas, lo que descarta un único foco puntual de contaminación. Según Periódico CLM, esto apunta a un deterioro generalizado de la calidad del agua a lo largo de todo el tramo toledano y no a un único vertido identificable.

Castilla-La Mancha señala directamente a Madrid

La consejera de Desarrollo Sostenible de Castilla-La Mancha, Mercedes Gómez, fue directa en sus acusaciones. Según recoge elDiario.es, Gómez declaró textualmente que la situación «viene motivada fundamentalmente por el incumplimiento del sistema de depuración de Madrid», señalando en especial el incumplimiento de parámetros de nitrógeno y fósforo y apuntando a posibles vertidos directos sin tratamiento. En la misma línea, el Gobierno regional presidido por Page calificó el estado actual del Tajo como el de una «cloaca de aguas fecales sin depurar», recriminando a Madrid la falta de depuración que provoca el deterioro del río a su paso por tierras castellanomanchegas, según informó El Español.

Madrid rechaza las acusaciones y defiende su sistema de depuración

La respuesta de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de la capital no tardó en llegar. Según informa La Cerca – Toledo, ambas administraciones rechazaron las acusaciones y cuestionaron que el estudio permita establecer científicamente el origen de la contaminación. La Comunidad de Madrid subrayó que dispone de «uno de los sistemas de saneamiento y depuración más avanzados de Europa», gestionado por Canal de Isabel II, que depura más de 500 hectómetros cúbicos de aguas residuales al año. También tachó de «parcial e interesada» la información difundida por la consejera castellanomanchega.

Entre los argumentos técnicos esgrimidos por Madrid, destacan varios. En primer lugar, el TFG fue realizado por un estudiante de fin de grado y no abarca un año hidrológico completo. Además, no incluye trazadores que permitan distinguir si la contaminación tiene origen humano o animal, y no realiza un seguimiento continuo desde las salidas de Madrid ni caracteriza los distintos afluentes y puntos de vertido intermedios. Sin conocer el tiempo de viaje del agua, los caudales, las condiciones meteorológicas y las cargas de cada tramo, advierte el Ejecutivo madrileño, «no puede afirmarse que las bacterias encontradas en Toledo procedan de Madrid». El Debate también recogió que el propio estudio reconoce que «las estaciones depuradoras contribuyen a la carga global, pero no se comportan como puntos calientes aislados en comparación con la contaminación difusa ya presente en el cauce principal», según detalla El Debate.

Madrid añadió asimismo que el control de la calidad de las masas de agua, la vigilancia de los vertidos y la evaluación del estado ecológico del Tajo corresponden a la Confederación Hidrográfica del Tajo, organismo de cuenca dependiente de la Administración General del Estado, por lo que ningún expediente sancionador pesa actualmente sobre las depuradoras madrileñas por incumplimiento de parámetros de vertido.

Una cuenca con múltiples fuentes de contaminación

Los propios científicos de la Cátedra del Tajo advierten de la complejidad del problema. Según elDiario.es, los investigadores apuntan a que las bacterias pueden proceder de las aguas residuales de toda la cuenca situada aguas arriba de Toledo, incluyendo la cuenca del Jarama, Aranjuez, la comarca de La Sagra y la propia ciudad de Toledo. La contaminación difusa —procedente de múltiples fuentes dispersas a lo largo del recorrido— puede superar ampliamente a la generada por focos puntuales, de acuerdo con el Plan Hidrológico del Tajo. Durante el trayecto entre Madrid y Toledo también se producen procesos naturales de autodepuración, mortalidad bacteriana, sedimentación y dilución, lo que complica aún más la atribución exclusiva a una única fuente.

Cincuenta y cuatro años sin poder bañarse en el Tajo

El contexto histórico añade una dimensión especialmente grave a la situación. El río Tajo lleva prohibido el baño en Toledo desde el 19 de junio de 1972, hace ya 54 años, como consecuencia de la grave contaminación histórica de sus aguas, según recuerda Periódico CLM. Desde entonces, ninguna administración ha conseguido revertir de forma definitiva esa situación. El pulso político entre Castilla-La Mancha y Madrid refleja la dificultad de abordar un problema medioambiental de enorme complejidad que afecta a millones de personas y a uno de los ríos más emblemáticos de la Península Ibérica. La ciencia, mientras tanto, reclama rigor: sin trazadores, sin seguimiento continuo y sin datos sobre toda la cuenca, el debate político corre el riesgo de seguir tapando un problema que lleva décadas sin solución.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio