El ICMAN-CSIC lanza Rugu·Map, una herramienta gratuita para que la ciudadanía alerte de la presencia de Rugulopteryx okamurae en las costas españolas.

Alga asiática: una app ciudadana para rastrear su avance
La alga asiática (Rugulopteryx okamurae) cuenta desde este mes con una nueva herramienta de vigilancia ciudadana. El Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN-CSIC), con sede en Cádiz, ha lanzado Rugu·Map, una aplicación gratuita que permite a cualquier persona alertar en menos de un minuto de la presencia de esta especie invasora en las playas y aguas del litoral español.
Según informa EFE Verde, la aplicación, disponible para iOS y Android en varios idiomas, permite registrar los arribazones del alga tanto en la arena como en el agua mediante una fotografía y la geolocalización del hallazgo. La herramienta, presentada oficialmente el pasado 21 de agosto de 2026, requiere iniciar sesión con una cuenta de Google como forma de garantizar la trazabilidad de las observaciones y asegurar su utilidad científica.
Rugu·Map, ciencia ciudadana contra el alga asiática
La aplicación se enmarca en el proyecto RoGEO, liderado desde el ICMAN-CSIC, que combina imágenes satelitales de la misión Sentinel-2, vuelos con drones y participación ciudadana para desarrollar herramientas geoespaciales de seguimiento, tal y como detalla Ruta Pesquera. El proyecto cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica, a través del Programa Pleamar, y con la cofinanciación del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (FEMPA).
La información aportada por los usuarios se incorporará a una base de datos que permitirá al equipo investigador conocer mejor cuándo, dónde y en qué condiciones se acumulan los arribazones. Estos datos servirán, además, para entrenar y validar algoritmos capaces de detectar el alga a partir de imágenes de drones y satélites.
«Nuestro objetivo es doble. Por un lado, mejorar el conocimiento de esta especie. Por otro, desarrollar herramientas de monitorización y, en un futuro, predicción que permitan a las administraciones y el sector pesquero anticipar la llegada de los arribazones, a fin de optimizar su manejo. Para todo ello, la colaboración ciudadana es fundamental», ha explicado Sara Haro, investigadora del CSIC y responsable de RoGEO.
Toneladas de arribazones en las costas españolas
Los arribazones son, en palabras de la propia Haro recogidas por la Delegación CSIC Andalucía, «acumulaciones de algas que llegan a la costa después de desprenderse de los fondos marinos» arrastradas por el oleaje y las corrientes. En el caso de la especie asiática, dada su altísima tasa de reproducción, estas acumulaciones se cuentan literalmente por toneladas en las playas andaluzas, lo que convierte su localización temprana en una prioridad para la gestión.
De acuerdo con Novaciencia, Rugulopteryx okamurae, originaria del Pacífico noroccidental, fue detectada por primera vez en aguas españolas en 2015, en Ceuta. En una década, la especie se ha extendido por todo el litoral español, incluidas Canarias, con la única excepción de Baleares, donde aún no existe un registro oficial confirmado.
Impacto ambiental, pesquero y económico
El avance de esta invasora está transformando los fondos rocosos, desplazando a especies autóctonas y provocando una paulatina pérdida de biodiversidad. Su presencia afecta también de forma directa a la pesca artesanal, que ve disminuir sus capturas, y al turismo. A ello se suma la carga económica que asumen los municipios costeros, obligados a retirar toneladas de biomasa de sus arenales cada temporada.
El fenómeno de las especies invasoras se enmarca en un contexto más amplio de presión sobre los ecosistemas hídricos, como ya hemos contado en el caso del río Tajo, donde la degradación ambiental también amenaza la biodiversidad local.
Con Rugu·Map, el ICMAN-CSIC apuesta por convertir a bañistas, pescadores y paseantes en aliados de la ciencia. Cuanta más gente alerte de un arribazón, más precisos serán los modelos que permitan anticipar la llegada del alga y minimizar su impacto sobre las costas.
