Pyrus communis

Pyrus communis

Ficha de la especie
  • Nombre común Peral
  • Familia Rosaceae
  • Primera observación 06/05/2026
  • Última observación 11/06/2026
  • Fotografías 7
  • Observaciones 2
  • Ubicaciones 0
HOJAS

Hojas alternas, simples, ovadas u oblongas, de 5–10 cm de longitud. Margen finamente aserrado o entero, ápice agudizado y pecíolo notablemente largo y delgado, que otorga gran movilidad ante el viento.

Textura coriácea; haz de color verde oscuro brillante, completamente glabro en la madurez; envés algo más pálido. En otoño adquieren atractivos tonos amarillos y rojizos antes de la caída.

FLORES

Inflorescencia en corimbos umbeliformes terminales, que florecen a comienzos de la primavera, de forma simultánea o ligeramente anterior a la aparición de las hojas.

Flores hermafroditas, pentámeras, de 2–3 cm de diámetro. Cinco pétalos de color blanco puro, ocasionalmente teñidos de rosa pálido en el botón floral. Numerosos estambres con anteras de característico color purpúreo o rojizo. Ovario ínfero.

Polinización fundamentalmente entomófila; requiere la presencia de variedades compatibles para asegurar la fecundación cruzada.

FRUTOS

Pomo carnoso denominado pera, de morfología variable según el cultivar: desde globosa hasta la clásica forma piriforme u oblonga.

Piel que va del verde al amarillo, frecuentemente con áreas rojizas por exposición solar y salpicada de lenticelas (puntos de respiración).

Pulpa blanca o amarillenta, jugosa, dulce y perfumada, con presencia de células pétreas o esclereidas que confieren una textura ligeramente arenosa. Núcleo cartilaginoso que alberga semillas pequeñas y oscuras.

NOTAS / HÁBITAT

Prospera óptimamente en suelos profundos, bien drenados y con pH ligeramente ácido a neutro; muestra baja tolerancia a la salinidad y a los terrenos encharcados.

Es el progenitor de la gran mayoría de variedades de pera de mesa consumidas en Occidente, entre ellas 'Conference', 'Williams' y 'Blanquilla'. Se propaga habitualmente mediante injerto sobre patrones de membrillero (Cydonia oblonga) para controlar el vigor y adelantar la producción.

Su principal factor limitante en el ámbito fitopatológico es el fuego bacteriano, enfermedad destructiva causada por la bacteria Erwinia amylovora.

Botánica urbana · Árboles de Toledo

El peral: el árbol que guarda la memoria de Europa en sus raíces

Antes de que aparezca una sola hoja en primavera, el peral ya nos habla: su estallido de flores blancas con anteras de rojo púrpura cuenta una historia que arranca en el Neolítico europeo, pasa por los huertos de Al-Ma'mun en Toledo, cruza el Atlántico con los misioneros jesuitas y termina en los talleres de los pintores del Siglo de Oro.

Pyrus communis L. Familia Rosaceae · Subfamilia Maloideae Toledo Natura · Julio 2026

Una flor con contraseña: cómo reconocer al peral antes de que salgan las hojas

El primer encuentro con el peral en flor es casi un golpe visual. A principios de primavera, antes de que aparezca una sola hoja, la copa estalla en una nube blanca tan densa que desde lejos recuerda a nieve lanzada sobre ramas desnudas. Pero lo que hace inconfundible a Pyrus communis dentro de su familia no es el blanco de los pétalos, sino ese detalle escondido en el corazón de cada flor: las anteras son de un intenso rojo púrpura que no pertenece a ningún otro árbol de las rosáceas. Esa combinación, blanco y rojo, es la contraseña del género Pyrus, su marca de identidad antes de que salga una sola hoja.

Fuera de la floración, el peral es un árbol de silueta digna y vertical, de entre diez y quince metros de altura, con copa de tendencia piramidal que se va redondeando con los años y un tronco cuya corteza grisácea se fragmenta en un mosaico de pequeñas placas cuadradas que recuerda inevitablemente a un pavimento romano ligeramente desencajado. Las hojas son alternas, simples, ovadas, de margen finamente aserrado, con un haz de verde oscuro brillante y un pecíolo largo y delgado que les otorga ese movimiento nervioso y característico ante la menor brisa. Las flores son hermafroditas, pentámeras, de dos a tres centímetros de diámetro, agrupadas en corimbos terminales que abren simultáneamente o un poco antes que las hojas —una estrategia que maximiza la visibilidad para los polinizadores— con ovario ínfero y polinización entomófila.

Clasificación y rasgos esenciales
  1. ·Nombre científico: Pyrus communis L.
  2. ·Familia / Subfamilia: Rosaceae / Maloideae
  3. ·Porte: árbol caducifolio de 10–15 m; copa piramidal que se redondea con la edad; corteza grisácea en placas cuadradas
  4. ·Hojas: alternas, simples, ovadas, margen aserrado, haz verde oscuro brillante, pecíolo largo
  5. ·Flores: hermafroditas, pentámeras, blancas con anteras de rojo púrpura; corimbos terminales; ovario ínfero; polinización entomófila
  6. ·Fruto: pomo carnoso, morfología variable (globosa a piriforme), piel con lenticelas, pulpa blanca y jugosa
Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM
Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM© Enrique Pérez

El fruto es un pomo carnoso de morfología variable —globosa, piriforme o acorazonada— con piel que vira del verde al amarillo, salpicada de lenticelas, pequeños poros de respiración visibles en la superficie. Su pulpa blanca y jugosa oculta un detalle microscópico que cualquier aficionado a la pera conoce sin saberlo: las braquiesclereidas, o células pétreas, son células con paredes secundarias ricas en lignina que se endurecen hasta matar el propio protoplasto y se distribuyen en racimos densos alrededor del corazón del fruto, confiriendo esa textura ligeramente arenosa que identifica la pera madura al primer mordisco. No es un defecto; es un escudo evolutivo diseñado para proteger las semillas antes de que alcancen su viabilidad.

Confusión frecuente
Las lenticelas y las braquiesclereidas son dos estructuras completamente distintas. Las lenticelas son los poros de respiración visibles en la piel del fruto, en el exterior. Las braquiesclereidas son células lignificadas en el interior de la pulpa que dan textura arenosa. Una está en la superficie; la otra, dentro. Sus funciones no tienen nada que ver entre sí.

Por qué un peral lleno de flores puede no dar ni una sola pera

Detrás de esa floración exuberante se esconde uno de los mecanismos biológicos más sofisticados del mundo vegetal. El peral practica lo que podríamos llamar una política activa contra la endogamia: reconoce químicamente si el polen que recibe procede de un individuo demasiado parecido a él y bloquea la fecundación antes de que se produzca. Este sistema, denominado autoincompatibilidad genética, lleva al peral a rechazar su propio polen y el de individuos genéticamente próximos, obligando al cruce con árboles de diferente constitución genética para que la reproducción prospere. Los botánicos lo consideran uno de los sistemas de reconocimiento molecular más refinados entre todos los árboles frutales.

La consecuencia práctica es directa y, a primera vista, paradójica: un peral aislado no producirá fruto aunque florezca con abundancia, porque la fecundación requiere la llegada de polen de otro individuo suficientemente distinto, transportado por abejas u otros insectos. En el paisaje agrario toledano esto explica que los perales históricos se plantaran siempre en asociación, nunca en solitario, y que la presencia de polinizadores fuera condición indispensable para la cosecha. El mecanismo no es un capricho evolutivo: favorece la diversidad genética de la descendencia, una ventaja adaptativa enorme frente a patógenos y variaciones climáticas.

Importante
Un peral en flor que no produce fruto no es un árbol enfermo ni estéril. La autoincompatibilidad genética es una estrategia reproductiva activa, no un fallo biológico. El árbol está perfectamente sano; simplemente necesita recibir polen de otro individuo genéticamente distinto para completar la fecundación.
Lenticelas
Puntos o manchas visibles en la superficie de la piel del fruto. Función: intercambio gaseoso con el exterior.
Braquiesclereidas (células pétreas)
Células con paredes secundarias lignificadas en el interior de la pulpa. Función evolutiva: proteger las semillas. Efecto sensorial: textura arenosa característica de la pera madura.

Del Neolítico europeo a los huertos de Al-Ma'mun: historia de un árbol sin fronteras

La historia del peral en Europa occidental es mucho más antigua de lo que parece. Ya durante el Neolítico y la Edad del Bronce se recolectaban peras silvestres en el continente, mucho antes de que existiera el concepto de huerto organizado. La evidencia más llamativa sobre la profundidad de esa relación es de carácter lingüístico: el botánico Alphonse de Candolle, al estudiar el vocabulario relacionado con la pera en las lenguas célticas, interpretó aquel vocabulario antiquísimo como prueba de un cultivo tan enraizado en Europa occidental que se pierde en la niebla prehistórica. Cuando una palabra no necesita ser prestada de otra lengua, es porque la realidad que nombra lleva siglos formando parte de la vida cotidiana. El peral en Europa occidental no llegó con los griegos ni con los romanos: ya estaba cuando llegaron.

Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM
Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM© Enrique Pérez

Fueron, sin embargo, los romanos quienes sistematizaron el cultivo. Con sus legiones, el peral cruzó los Pirineos y se instaló en las villas agrícolas del valle del Tajo. Teofrasto, Catón y Plinio describieron técnicas de injerto sobre perales silvestres hace más de dos mil años. Pero ningún momento de la historia del peral en la Península fue tan fértil como el Toledo del siglo XI bajo Al-Ma'mun, soberano de la dinastía Banu Di-l-Nun, que promovió en la vega del Tajo la creación de la Huerta del Rey: un vasto jardín botánico de aclimatación que funcionó como un auténtico laboratorio agrícola experimental.

Etimología y nombre

El nombre genérico Pyrus procede directamente del latín clásico, que a su vez lo tomó del griego ápios. La continuidad de esa raíz a través de las lenguas célticas —sin necesidad de préstamo— fue precisamente el argumento lingüístico que De Candolle usó para demostrar que el cultivo del peral en Europa occidental era anterior a la llegada de la influencia grecolatina.

El artífice intelectual de aquel proyecto fue Ibn Bassal, agrónomo toledano que emprendió por encargo del monarca un viaje extraordinario por el Mediterráneo —norte de África, Siria, India— recogiendo semillas y esquejes de frutales para aclimatarlos en suelo toledano. A su regreso, sus investigaciones se centraron en la fisiología del injerto leñoso, usando patrones de perales silvestres locales para injertar variedades orientales. Su tratado Diwán al-filaha dejó instrucciones de una modernidad asombrosa: envolver las púas recién cortadas en arcilla húmeda y paños mojados para evitar su deshidratación, o advertir sobre los límites de compatibilidad biológica entre patrones y variedades. El destino de todo ese trabajo fue trágico: tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085, Ibn Bassal huyó a Sevilla y los perales centenarios de la vega del Tajo ardieron durante las talas sistemáticas de los almorávides. No obstante, los mozárabes toledanos mantuvieron vivo el cultivo en los cigarrales, perpetuando aquella riqueza varietal que Ibn Bassal había traído del Mediterráneo oriental con tanto esfuerzo.

Agrónomos y estudiosos clásicos del peral
Autor / ÉpocaAportación
Teofrasto, Catón, Plinio (Roma, hace +2.000 años)Primeras descripciones sistemáticas de técnicas de injerto sobre perales silvestres.
Ibn Bassal (Toledo, siglo XI)Viaje de recolección mediterráneo; técnicas de conservación de púas en arcilla húmeda; Diwán al-filaha.
Alphonse de Candolle (siglo XIX)Evidencia lingüística céltica del cultivo prehistórico en Europa occidental.
Dos tipos de argumento
De Candolle aporta evidencia lingüística sobre la antigüedad prehistórica del cultivo en Europa occidental. Ibn Bassal aporta una innovación técnica y agronómica documentada en Toledo medieval. Son fuentes complementarias: una es filológico-botánica; la otra, histórico-agronómica. No deben confundirse ni presentarse como argumentos del mismo tipo.

Trece perales en la frontera: los jesuitas, la Guerra de 1812 y los genes que aún importan

La historia del peral cruzó el Atlántico de una manera singular. Los misioneros jesuitas franceses que colonizaron la frontera entre el actual Ontario y Míchigan plantaron perales rústicos de origen normando a lo largo de las riberas del río Detroit como demarcaciones físicas de las propiedades agrícolas. Lo que empezó como una práctica de delimitación agraria acabó produciendo colosos botánicos: se documentaron ejemplares que alcanzaban más de doce metros de altura, más de cinco metros de perímetro de tronco y una producción ininterrumpida durante más de dos siglos, con pequeñas peras de aromas especiados con matices de vainilla y miel.

Esos árboles trascendieron su función agrícola en al menos dos sentidos. El primero fue bélico: durante la Guerra de 1812 y la Batalla de Windsor, los huertos de perales normandos sirvieron literalmente de parapeto para las tropas en combate. El segundo fue simbólico: los jesuitas disponían los árboles de doce en doce representando a los apóstoles, con un decimotercero aislado en la linde más sombría del huerto para representar a Judas Iscariote. La agricultura de subsistencia y la pedagogía litúrgica se fundían en una misma plantación, con la geometría del huerto convertida en una lección de teología cristiana. Hoy, el legado más valioso de aquellos perales normandos es genético: sus genes de resistencia al fuego bacteriano causado por Erwinia amylovora son objeto de estudio prioritario en los bancos de germoplasma norteamericanos.

Los perales jesuitas de Ontario-Míchigan
  1. ·Plantados por misioneros jesuitas franceses a lo largo del río Detroit, en la frontera Ontario-Míchigan
  2. ·Origen normando; función inicial: demarcación de propiedades agrícolas
  3. ·Dimensiones documentadas: más de 12 m de altura, más de 5 m de perímetro de tronco, producción ininterrumpida durante más de dos siglos
  4. ·Uso bélico: sirvieron de parapeto durante la Guerra de 1812 y la Batalla de Windsor
  5. ·Disposición simbólica: 13 árboles — 12 apóstoles + 1 aislado en la linde sombría representando a Judas Iscariote
  6. ·Relevancia actual: genes de resistencia a Erwinia amylovora estudiados en bancos de germoplasma
Detalle que se presta a confusión
En los huertos jesuitas se plantaban 13 perales, no 12. Doce representaban a los apóstoles y el decimotercero, deliberadamente aislado en la linde más sombría, representaba a Judas Iscariote. El número total es trece, no doce.

La muerte atrapada en un peral: el árbol en la cultura y el arte toledano

Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM
Peral (Pyrus communis) – 11/06/2026 11:02 AM© Enrique Pérez

El peral no solo ha marcado el paisaje agrario de Castilla-La Mancha: ha penetrado también en su alma colectiva. La leyenda que más ha calado en la tradición oral de la región es la de la tía Miseria, una anciana paupérrima cuyo único sustento era un peral junto a su puerta, cuyos frutos los niños del pueblo robaban sin cesar. Tras compartir sus escasas sopas de pan con un peregrino hambriento que resultó ser un enviado celestial, la anciana recibió un don: que nadie que trepara al peral pudiera bajar sin su permiso. El truco funcionó contra los ladrones, pero años después la tía Miseria lo utilizó también contra la propia Muerte, que quedó atrapada en las ramas del árbol encantado.

Las consecuencias de tener a la Muerte presa en un peral fueron devastadoras a su manera: nadie podía morir en el mundo, los ejércitos se masacraban sin bajas definitivas, las epidemias causaban dolor sin descanso y los viejos languidecían en una vejez infinita. La liberación de la Muerte costó un pacto: ella jamás volvería a buscar a la anciana ni a su hijo el Hambre hasta el fin de los tiempos. Y por eso, reza la sabiduría popular manchega, la miseria y el hambre siguen inalterables en la faz de la tierra. Hay algo profundamente toledano en ese cuento: la combinación de picardía, misticismo y una resignación que no renuncia al ingenio.

Dato curioso · Arte e historia natural

El pintor barroco Alejandro de Loarte, activo en Toledo hasta su muerte en 1626, retrató peras de los cigarrales toledanos con tal precisión —lenticelas, imperfecciones de epidermis, texturas rugosas— que sus bodegones funcionan hoy como documentos botánicos: un registro visual de variedades locales que posiblemente ya no existen. Sus cuadros son el archivo fotográfico de una biodiversidad perdida.

Tradición oral: el cuento de la tía Miseria
Una anciana atrapa a la Muerte en las ramas de su peral gracias a un don concedido por un peregrino celestial. El pacto final explica el arraigo eterno de la miseria y el hambre en el mundo.
Tradición pictórica: Sánchez Cotán y Loarte
Juan Sánchez Cotán (Orgaz) funda el bodegón místico español. Alejandro de Loarte (Toledo, †1626) lo lleva al realismo casi científico, retratando con precisión las variedades de los cigarrales toledanos.

De las flautas barrocas a los exfoliantes: los usos insospechados del peral

La madera de peral no es un subproducto secundario: es un material de altísimo valor técnico. Densa, de grano extremadamente fino y fibra recta uniforme, fue durante siglos la elección preferida de los lutieres para fabricar flautas de pico barrocas. La firma alemana Moeck la utiliza todavía hoy como estándar acústico en sus series profesionales, precisamente por su capacidad de absorber las frecuencias más estridentes y producir un sonido cálido y redondo. Su segunda gran aplicación en luthería es aún más llamativa: teñida de negro con sales de hierro, la madera de peral se convierte en el sustituto perfecto del ébano para los diapasones de violines y violonchelos, con idéntica respuesta táctil y, a diferencia del ébano tropical, nula toxicidad y procedencia local y sostenible.

Pero el aprovechamiento del peral no se detiene en la madera. La biotecnología moderna ha encontrado en las braquiesclereidas purificadas del residuo del prensado de la pera —ese mismo residuo que antes se desechaba— el sustituto biodegradable ideal para los microplásticos de polietileno en los exfoliantes cosméticos: células ya lignificadas, de tamaño y dureza controlables, completamente de origen vegetal y sin impacto ambiental acumulativo. Y en las hojas del peral se encuentra la arbutina, un glucósido de hidroquinona que inhibe la enzima tirosinasa bloqueando la biosíntesis de melanina, lo que la convierte en un despigmentante natural eficaz para tratar el melasma. El árbol que los lutieres medievales elegían por su madera resulta ser también, en el siglo XXI, una fuente de ingredientes cosméticos de vanguardia.

Usos de la madera y los subproductos del peral
Material / SubproductoUsoVentaja o dato clave
Madera (grano fino, fibra recta)Flautas de pico barrocasAbsorbe frecuencias estridentes; sonido cálido. Estándar de la firma Moeck.
Madera teñida con sales de hierroDiapasones de violín y violoncheloSustituye al ébano: idéntica respuesta táctil, no tóxico, origen local sostenible.
Braquiesclereidas (residuo de prensado)Exfoliantes cosméticosSustituto biodegradable de los microplásticos de polietileno.
Arbutina (hojas)Cosmética despigmentanteInhibe la tirosinasa; bloquea síntesis de melanina; tratamiento del melasma.
Economía circular
El aprovechamiento de las braquiesclereidas del residuo de prensado convierte un subproducto de la industria de zumos y conservas de pera en materia prima cosmética de alto valor, eliminando residuos y sustituyendo microplásticos contaminantes. Un ejemplo de economía circular aplicada a un árbol frutal con siglos de historia.

Topónimos y árboles centenarios: el peral como archivo vivo del paisaje toledano

Peral (Pyrus communis) – 06/05/2026 1:33 PM
Peral (Pyrus communis) – 06/05/2026 1:33 PM© Enrique Pérez

Hay una forma discreta pero poderosa en que el peral ha dejado su firma en el territorio toledano: la toponymia. Parajes, fincas y pagos denominados El Peral o Los Perales salpican la geografía toledana como una firma de presencia histórica acumulada durante siglos. Cada topónimo es un fósil lingüístico que señala dónde hubo un árbol, un huerto o un camino vinculado al cultivo del peral, a menudo mucho antes de que existieran mapas para registrarlo. En ecología del paisaje, los topónimos con nombres de especies son una herramienta de diagnóstico histórico: revelan qué árboles eran dominantes o relevantes en ese lugar antes de que las transformaciones agrarias o urbanas los eliminaran.

Más elocuentes aún que los nombres en los mapas son los propios árboles que todavía sobreviven. En algunas huertas familiares abandonadas de la provincia de Toledo perviven ejemplares centenarios cuyos genes pueden contener fragmentos heredados de árboles cultivados por romanos, injertados por los agrónomos de Al-Ma'mun o retratados por los pinceles de Loarte. La longevidad del peral —se han documentado ejemplares europeos con más de doscientos años de vida activa y productiva— hace posible que un árbol que hoy da fruto en un cigarral toledano tenga su origen en un injerto realizado antes de que existiera España como estado. Esos viejos perales manchegos no son simplemente árboles viejos: son archivos vivos de la historia de Europa, testimonios genéticos de siglos de cultivo romano, árabe y cristiano superpuestos en el mismo paisaje.

El peral como testigo histórico

La densidad de topónimos relacionados con el peral en la geografía toledana, combinada con la supervivencia de ejemplares centenarios en huertas abandonadas, ofrece dos registros complementarios de presencia histórica: uno lingüístico, fijado en los nombres del territorio; otro genético, vivo en los propios árboles. Ambos apuntan a la misma conclusión: el peral lleva en Toledo más de dos mil años de historia ininterrumpida.

Preguntas frecuentes

¿Por qué las flores del peral tienen anteras rojas si los pétalos son blancos?

Ese contraste no es casual: las anteras de rojo púrpura son la señal visual que el árbol lanza a sus polinizadores para guiarlos hasta el néctar. Y desde el punto de vista botánico, esa combinación blanco-rojo es la marca de identidad del género Pyrus dentro de las rosáceas: ningún otro árbol de la familia la comparte. Es, en cierto modo, el «logo» del peral, visible incluso antes de que salga una sola hoja en primavera.

¿Qué causa esa textura arenosa que tienen las peras cuando las muerdes?

Son las braquiesclereidas, también llamadas células pétreas: células del interior de la pulpa cuyas paredes se han endurecido con lignina hasta el punto de que el propio contenido celular muere. Se agrupan en racimos alrededor del corazón del fruto. No es una señal de que la pera esté pasada ni es un defecto de la variedad: es una estrategia evolutiva del árbol para proteger sus semillas mientras maduran, endureciendo la zona que las rodea.

¿El peral llegó a Europa con los romanos o ya estaba antes?

Ya estaba mucho antes. Durante el Neolítico y la Edad del Bronce los europeos ya recolectaban peras silvestres, y la evidencia más sólida es lingüística: el vocabulario que las lenguas célticas usan para la pera es tan antiguo y tan propio que no necesitó ser tomado prestado de ninguna otra lengua, lo que indica siglos de convivencia con el árbol antes de cualquier contacto grecolatino. Los romanos sistematizaron y extendieron el cultivo, pero no lo introdujeron.

¿Qué fue exactamente la Huerta del Rey de Al-Ma'mun en Toledo y qué quedó de ella?

Fue un jardín botánico de aclimatación y laboratorio agrícola experimental creado en la vega del Tajo en el siglo XI por el soberano de Toledo Al-Ma'mun, de la dinastía Banu Di-l-Nun. Su artífice intelectual fue Ibn Bassal, agrónomo que viajó por todo el Mediterráneo recogiendo semillas y esquejes y los injertó sobre patrones locales de peral silvestre, documentando sus técnicas en el Diwán al-filaha. Tras la conquista cristiana de 1085 y las talas almorávides, los perales de la vega desaparecieron, pero los mozárabes preservaron las variedades en los cigarrales toledanos, donde algunos descendientes genéticos de aquellos árboles podrían sobrevivir aún hoy.

¿Para qué se usa hoy la madera de peral en la fabricación de instrumentos musicales?

Tiene dos aplicaciones principales en luthería. La primera es la fabricación de flautas de pico barrocas: su densidad y grano fino absorben las frecuencias más estridentes y producen un sonido cálido, y la firma alemana Moeck la sigue usando como estándar en sus series profesionales. La segunda es como sustituto del ébano en diapasones de violines y violonchelos: teñida de negro con sales de hierro, ofrece una respuesta táctil prácticamente idéntica al ébano, pero sin su toxicidad y con la ventaja añadida de ser un material de origen local y sostenible.

¿Qué relación tiene el peral con los cosméticos modernos?

Una relación doble y bastante sorprendente. Por un lado, las braquiesclereidas que quedan en el residuo del prensado industrial de la pera —ese subproducto que antes se tiraba— son hoy el sustituto biodegradable de los microplásticos de polietileno en los exfoliantes cosméticos: tienen el tamaño y la dureza adecuados y se degradan sin dejar huella ambiental. Por otro, las hojas del peral contienen arbutina, una molécula que bloquea la enzima responsable de fabricar melanina en la piel, lo que la convierte en un despigmentante natural usado en tratamientos para el melasma.

Pyrus communis L. · Toledo Natura Enrique Pérez
Enrique Pérez

Enrique Pérez

Editor de toledo natura

Ingeniero agropecuario. Editor principal de Toledo Natura.
Como aficionado a la botánica he creado este blog para divulgar y poner en valor el patrimonio botánico de la ciudad.

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