Urbanistas advierten de que la inundabilidad y la contaminación del Tajo condicionan la ordenación urbana de la ciudad

El Tajo condiciona el desarrollo urbanístico de Toledo, limitando áreas estratégicas como Azucaica Sur o el entorno de la línea AVE.
El futuro POM de Toledo, el Plan de Ordenación Municipal llamado a sustituir al Plan General de 1986, se enfrenta a un condicionante ineludible: el río Tajo. Lo que durante siglos fue un aliado esencial de la ciudad amenaza hoy con operar más como factor limitante que como benefactor, según el análisis firmado por los expertos Francisco Blázquez Calvo y Martín Molina López y publicado por La Tribuna de Toledo.
Los autores recuerdan que “Toledo existe porque existe el Tajo”. El río proporcionó agua, pesca, energía para molinos, el célebre artificio de Juanelo o las primeras centrales hidroeléctricas, y su meandro encajado en roca cristalina, el conocido “torno”, dotó al casco histórico de una barrera defensiva natural en dos tercios de su perímetro. Sin embargo, en el futuro inmediato el balance cambia: “el río está seriamente contaminado y sus vegas, sobre todo la Vega Alta, son terrenos inundables”.
El POM de Toledo frente a la inundabilidad
Desde el punto de vista urbanístico, lo lógico sería concentrar el crecimiento entre el Polígono, el casco histórico y el ensanche para reducir la dispersión de la ciudad. Pero ahí, advierten los autores, “el Tajo impone su Ley” e inunda los terrenos con dos o más metros de agua, aunque con probabilidades muy bajas en un año concreto. La última gran crecida fue el 6 de marzo de 1947, cuando aún no operaban los embalses de Buendía y Entrepeñas, que apenas controlan poco más de 7.000 de los casi 25.000 km² de cuenca que confluyen en Toledo.
Cruzando la Cartografía de Zonas Inundables del Ministerio para la Transición Ecológica con el Plano OE1.1 del borrador del POM presentado en febrero de 2026, el artículo concluye que dentro de la zona inundable de periodo de retorno de 500 años se encuentran:
- La totalidad de las 59 hectáreas del sector AVE-Huerta del Rey, con calados superiores a 2 metros.
- Prácticamente el 100% de las 35 hectáreas de Azucaica Sur.
- La mayor parte de la ampliación de Azucaica.
- Unas 29 de las 99 hectáreas de La Peraleda y más de la mitad del sector Fábrica de Papel.
Por ello, los expertos sostienen que “el art. 21 del Texto Refundido de la Ley estatal del Suelo y el más elemental sentido común impiden declarar urbanizables las zonas inundables”, y piden no clasificar como urbanizables AVE-Huerta del Rey ni Azucaica Sur. No obstante, matizan que las grandes dotaciones públicas sin edificación, como un parque lineal o aparcamientos, sí podrían obtenerse en suelo rústico. Su conclusión, parafraseando el refrán, es que el Tajo “aprieta pero no ahoga”.
Menos agua y más contaminación
El segundo gran problema es la calidad del agua. La ciudad vive “de espaldas al río”, y el parque lineal previsto “difícilmente podrá resultar verdaderamente útil mientras no se produzca una mejora muy sustancial de la calidad del agua”. El texto atribuye la situación tanto al trasvase Tajo-Segura como a los vertidos de Madrid, cifrados en al menos 15 m³/s. Sin el trasvase, por Toledo circularían unos 47 m³/s de media, frente a los 36 m³/s actuales, pero los autores advierten de que más caudal no basta.
Las 111 analíticas de la red CEMAS entre 2020 y 2024 arrojan niveles medios de amonio de 2,44 mg/l, muy por encima del umbral de 1 mg/l que separa el estado moderado del bueno según el RD 817/2015. “La Región española con mayor PIB no puede seguir mirando para otro lado”, reclaman, invocando el principio de que quien contamina, paga.
El diagnóstico llega mientras el redactor del plan, José María Ezquiaga, defiende que “el Tajo debe ser la infraestructura que conecta los barrios”. Según El Español-El Digital CLM, el documento inicial contempla hasta 970 hectáreas y un máximo de 16.000 nuevas viviendas estructuradas en 14 áreas estratégicas. El alcalde Carlos Velázquez ha calificado 2026 como “un año clave”. El boletín urbanístico de VisualUrb del 3 de julio de 2026, sin embargo, no recoge todavía aprobaciones del POM capitalino, sino trámites en Sonseca y Talavera de la Reina. El debate conecta con otros retos ambientales de la ciudad, como el calor extremo y la falta de refugios climáticos.
