Junio es el mes de oro para la flora medicinal autóctona de los Montes de Toledo: cantuesos, tomillos y saúcos en plena floración, con el impulso de El Borril…

Las plantas medicinales silvestres que crecen en los montes, dehesas y riberas de la provincia de Toledo constituyen uno de los patrimonios botánicos más ricos y menos conocidos de la Península Ibérica. Con la llegada de junio, temporada de esplendor para cantuesos, tomillos, saúcos y retamas, dos hitos recientes han puesto el foco institucional en este tesoro verde: la Jornada de Puertas Abiertas del Aula de Naturaleza El Borril (Polán, Toledo), celebrada el 30 de mayo con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, y la entrega de los Premios Regionales de Medio Ambiente 2026, que el 11 de junio reconoció en Ocaña a las entidades más comprometidas con la biodiversidad de Castilla-La Mancha.
Plantas medicinales silvestres del monte mediterráneo toledano
Castilla-La Mancha alberga alrededor de 430 especies vegetales de uso medicinal tradicional, de las cuales más de 200 son ampliamente conocidas en el mundo rural, según recoge la Guía de las Plantas Medicinales de Castilla-La Mancha elaborada por el Instituto Botánico de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM). En la provincia de Toledo, el ecosistema del bosque mediterráneo da cobijo a algunas de las joyas de esta farmacopea popular: el cantueso (Lavandula stoechas), el tomillo (Thymus vulgaris), la retama (Retama sphaerocarpa), el saúco (Sambucus nigra), la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi) o la encina (Quercus ilex), cuya bellota posee una larga tradición nutritiva y medicinal en la comarca.
Estas especies no solo poseen propiedades terapéuticas reconocidas —digestivas, antisépticas, antiinflamatorias— sino que son fundamentales para la biodiversidad local, especialmente como fuente de alimento para polinizadores: abejas, mariposas y abejorros. El cantueso en plena floración violeta, por ejemplo, es uno de los grandes protagonistas del paisaje toledano en junio, tiñendo las laderas de los Montes de Toledo y La Jara de ese característico tono lavanda que también es símbolo de los saberes etnobotánicos de la zona.
El Borril, laboratorio vivo del bosque medicinal de Toledo
El pasado 30 de mayo de 2026, el Aula de Naturaleza El Borril, situada en el término municipal de Polán, abrió sus puertas de 9:30 a 14:00 horas con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente. La iniciativa, impulsada por el Servicio de Medio Ambiente de la Diputación de Toledo, reunió a familias, escolares y amantes de la naturaleza en torno a más de 20 propuestas educativas y lúdicas con acceso libre y sin reserva previa. El objetivo declarado era «acercar la riqueza del ecosistema del bosque mediterráneo y fomentar valores de respeto y conservación del entorno natural», según informó la institución provincial en su nota de prensa oficial.
Un ‘Caracol de aromáticas’ y talleres de etnobotánica
Entre las actividades más llamativas del día figuraron el denominado ‘Caracol de aromáticas’, un recorrido expositivo con plantas meliferas del bosque mediterráneo que permitió al público identificar por la vista y el olfato las especies más representativas de la comarca; y los talleres de etnobotánica, la disciplina que estudia los usos que las comunidades humanas han dado históricamente a los vegetales. Completaron el programa exposiciones de plantas aromáticas y bonsái, exhibiciones de cetrería con aves rapaces, demostraciones de apicultura, artesanía con esparto y esquileo de ovejas. Los visitantes también pudieron recorrer libremente la Senda de los Animales, el Acuaterrario y la Granja de animales domésticos, instalaciones permanentes que permiten conocer de cerca la fauna y flora de los Montes de Toledo, tal y como recogió La Cerca en su cobertura del evento.
La jornada se clausuró con una plantación simbólica de dos moreras sin fruto, presidida por la diputada de Medio Ambiente, como gesto de compromiso con la sostenibilidad de la provincia.
El Banco de Germoplasma, guardián de más de un millón de semillas
Apenas dos semanas después, el 11 de junio de 2026, el Gobierno de Castilla-La Mancha entregó en Ocaña (Toledo) los Premios Regionales de Medio Ambiente 2026, bajo el lema ‘Inspirados por la naturaleza. Por el clima. Por nuestro futuro’. Entre los 13 proyectos y entidades galardonados, el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha fue distinguido por su importante labor científica y por albergar el Banco de Germoplasma Vegetal de la región, que conserva más de un millón de semillas pertenecientes a 604 especies silvestres amenazadas, protegidas, endémicas o de especial interés ecológico y etnobotánico, según informó QuijoteDigital.
Este banco de semillas actúa como un seguro biológico frente a la pérdida de biodiversidad vegetal: si una especie llegara a desaparecer de su hábitat natural por la presión humana o el cambio climático, las semillas almacenadas permitirían su recuperación y reintroducción. Entre las especies conservadas figuran muchas de las plantas medicinales silvestres más representativas de los montes toledanos, garantizando que este patrimonio fitoterapéutico perviva para las generaciones futuras.
Cinco plantas medicinales de Toledo para descubrir en junio
- Cantueso (Lavandula stoechas): expectorante y antiséptico. En plena floración violeta en los Montes de Toledo durante junio.
- Tomillo (Thymus vulgaris): digestivo y antimicrobiano. Abunda en laderas soleadas de La Jara y el Rebollar.
- Saúco (Sambucus nigra): antiinflamatorio y febrifugo. Sus umbelas blancas florecen en riberas y huertos tradicionales.
- Retama (Retama sphaerocarpa): de uso tradicional diurético. Característica de las dehesas y caminos de la provincia toledana.
- Gayuba (Arctostaphylos uva-ursi): antiséptica urinaria. Crece en suelos ácidos de sierra en la comarca de La Jara.
Los expertos y los agentes medioambientales de la Diputación de Toledo coinciden en la importancia de una recolección responsable y sostenible: recoger solo lo necesario para uso personal, no arrancar la raíz, respetar los ciclos de floración y evitar siempre las especies protegidas. La riqueza botánica de Castilla-La Mancha es un legado colectivo que, como demuestran los eventos de este junio de 2026, merece tanto disfrute como protección.
«El bosque mediterráneo de Toledo es una farmacia natural a cielo abierto, con cientos de plantas que nuestros mayores conocían de memoria y que hoy debemos redescubrir y proteger para las generaciones venideras.»
