La ciudadanía valora la naturaleza mientras las ONG denuncian la falta de ambición del plan estatal hasta 2030

Biodiversidad en España: apoyo social y políticas insuficientes
La biodiversidad en España vive una paradoja: mientras la sociedad muestra un respaldo casi unánime a la protección de la naturaleza, las organizaciones ecologistas advierten de que las políticas públicas siguen siendo insuficientes para frenar la pérdida de especies antes de 2030. Cuatro informes y experiencias recientes, publicados por EFEverde y Ecologistas en Acción, dibujan un contraste entre la conciencia ciudadana y la acción institucional.
Una sociedad proambiental y comprometida con la biodiversidad en España
Según el estudio ‘Percepciones de la naturaleza y la biodiversidad’ de la Fundación BBVA, difundido por EFEverde, la amplia mayoría de los españoles comparte una visión proambientalista y considera la biodiversidad «un componente esencial de la riqueza de un país», con una media de 9,2 sobre 10.
El interés por la naturaleza alcanza un 7,6 sobre 10 y un 8,4 sobre 10 cree que es posible crecer económicamente y proteger la naturaleza a la vez. El 68 % considera muy grave la extinción de especies y el lince ibérico es el animal más citado en peligro (56 %), seguido del lobo (17 %) y del oso pardo (15 %). El estudio subraya que se trata de percepciones estables, «un suelo o basamento cívico para potenciales grandes consensos en las políticas públicas».
La confianza se concentra en el Seprona de la Guardia Civil (7,1), por delante de las asociaciones animalistas (6,7) y las organizaciones ecologistas (5,9), mientras el Ministerio para la Transición Ecológica queda por debajo (4,7).
De la percepción a la acción: torres para aves y control del virus del Nilo
Ese compromiso social también se traduce en iniciativas concretas. La Torre de la Biodiversidad instalada en La Puebla del Río (Sevilla), relatada por EFEverde, es una estructura de 12 metros con 150 nidos para aves insectívoras y una cámara para unos 300 murciélagos, rodeada de un jardín autóctono.
Sus impulsores, Ángeles Mora y Diego Alves, la idearon ante el declive de los vencejos. «Nuestra principal idea no era combatir el virus del Nilo. Sabíamos que los vencejos estaban en declive por la falta de oquedades, por eso construimos una torre para conservar la especie», explica Mora. La combinación de vencejos de día y murciélagos de noche funciona como «un insecticida natural funcionando las 24 horas», aunque reconocen que «todavía no» hay evidencia científica de una reducción directa del riesgo de transmisión del virus del Nilo Occidental. Ya se han instalado cinco torres en tres años, en municipios como Coria del Río, Ponferrada y Almería.
Ecologistas en Acción: políticas insuficientes a mitad de plazo
Frente a este impulso, Ecologistas en Acción considera «insuficientes» las políticas del Gobierno. La organización publica una evaluación del Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y la Biodiversidad a 2030 (PEEPNB), aprobado en 2022, y advierte de que solo tres de las 23 Metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal están adecuadamente recogidas.
El Estado español será evaluado en la COP17 de Biodiversidad, prevista en Armenia en octubre de 2026, donde presentará su 7º Informe Nacional. Para la ONG, ese documento resulta «demasiado optimista» y «sobrevalora el impacto de las acciones logradas». El PEEPNB, señalan, «es un buen documento para organizar el trabajo de una Dirección General del MITECO, pero no es un plan de ambición estatal».
Jesús Martín Hurtado, portavoz de la organización, reclama liderazgo político: «Después del fracaso en 2020 de las Metas de Aichi por la falta de voluntad política, el Gobierno de España tiene el deber moral y legal de liderar una aplicación ambiciosa». En un contexto de crisis global, como también reflejan iniciativas territoriales que ya contamos sobre el Corredor Ibérico, el reto sigue siendo transformar el consenso ciudadano en medidas obligatorias y financiadas.
