Especie originaria de la región biogeográfica del Mediterráneo y Asia sudoccidental, con una historia de domesticación de varios milenios. Su aprovechamiento es triple: vinificación, consumo en fresco (uva de mesa) y pasificación.
El cultivo óptimo se da en climas templados de tipo mediterráneo, con alta insolación y suelos franco-arenosos, calizos y bien drenados. La planta muestra gran plasticidad adaptativa edáfica.
Es altamente susceptible a enfermedades criptogámicas como el mildiu (Plasmopara viticola) y el oidio (Uncinula necator), así como a la plaga de la filoxera (Daktulosphaira vitifoliae). En viticultura moderna es práctica estándar injertar las variedades de Vitis vinifera sobre portainjertos de especies americanas resistentes.