Distribución: Especie endémica de las Islas Canarias, ampliamente cultivada como ornamental en regiones de clima mediterráneo y templado-cálido en todo el mundo.
Ecología y cultivo: Planta de gran rusticidad, altamente resistente a la salinidad del viento marino y capaz de soportar heladas esporádicas de hasta -7 °C una vez asentada. Prefiere exposición a pleno sol y suelos bien drenados, tolerando periodos prolongados de sequía.
Amenaza fitosanitaria: Sus poblaciones se han visto gravemente amenazadas a nivel global por la plaga del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus), un coleóptero cuyas larvas devoran el núcleo de la corona provocando la muerte de la palmera, lo que exige tratamientos fitosanitarios preventivos y un control riguroso de su salud.