Etimología: El epíteto específico unedo deriva del latín “unum edo” (como solo uno), alusión clásica a los efectos del consumo excesivo de sus frutos maduros, que pueden causar cefalea o ligera intoxicación etílica.
Ecología y distribución: Especie emblemática de la región mediterránea. Planta calcífuga, que prefiere suelos silíceos, ácidos y bien drenados. Tolerante a la sequía estival y a incendios forestales, rebrotando vigorosamente tras el fuego.
Usos etnobotánicos: Los frutos se emplean en la elaboración de mermeladas, compotas y licores, destacando el célebre aguardente de medronho portugués. En medicina tradicional, la corteza y las hojas se han utilizado por sus propiedades astringentes y antisépticas. Ampliamente cultivada como especie ornamental en jardinería mediterránea.