Distribución geográfica: Se distribuye principalmente por la franja mediterránea de Francia, Italia, las islas Baleares y la vertiente catalana y levantina de la península ibérica. Prefiere suelos silíceos o descarbonatados, a diferencia de la carrasca (subsp. rotundifolia), que tolera mejor la caliza pura y la continentalidad extrema.
Ecología: Constituye la base de los encinares litorales, protegiendo el suelo de la erosión y sirviendo de refugio a una rica biodiversidad. Está adaptada a climas con influencia marítima marcada y menor rigor invernal.
Usos etnobotánicos: Su madera, extraordinariamente densa, dura y pesada, ha sido explotada históricamente para la fabricación de herramientas, piezas de carros y, sobre todo, para la producción de carbón vegetal de excelente calidad gracias a su alto poder calorífico.