Distribución: Especie nativa de Europa central y meridional, y del Cáucaso; ampliamente naturalizada en el noroeste de Europa, las Islas Británicas y zonas templadas de otros continentes.
Ecología: Prefiere suelos frescos, profundos y bien drenados; tolera la sombra en estadios juveniles. Soporta la salinidad de vientos costeros y la contaminación urbana, aunque es sensible a suelos muy compactados o a sequías prolongadas.
Usos etnobotánicos: Su madera de color blanco amarillento y veta tornasolada («flameado») es extraordinariamente valorada en luthería —fondos, aros y mástiles de violines, violas y contrabajos— por sus propiedades acústicas de reflexión y resonancia. También se emplea en ebanistería fina, fabricación de chapas decorativas y torneado.
Curiosidades: Puede alcanzar longevidades superiores a 500 años. La savia, recogida en primavera, se usa en algunas tradiciones populares para elaborar jarabes o bebidas fermentadas.