Usos etnobotánicos: La madera de Celtis australis es excepcionalmente flexible y resistente, razón por la que durante siglos fue el material preferido para fabricar horcas, garrotas y mangos de herramientas agrícolas. Los frutos han sido consumidos históricamente como golosina silvestre.
Ecología y uso urbano: Es un árbol de gran valor para el arbolado urbano por su notable tolerancia a la contaminación atmosférica, la sequía y los suelos compactados. Su sistema radicular profundo raramente levanta el pavimento, característica muy apreciada en gestión municipal.
Distribución: Nativo del sur de Europa, norte de África y suroeste de Asia. Se naturaliza bien en climas mediterráneos y templados.
Curiosidad etimológica: El nombre genérico Celtis era el término latino que los romanos aplicaban a un árbol —posiblemente el loto africano— cuyos frutos eran dulces y de sabor adictivo.