Elaeagnus angustifolia

Ficha de la especie
  • Nombre común Árbol del paraíso
  • Familia Elaeagnaceae
  • Primera observación 16/06/2026
  • Última observación 16/06/2026
  • Fotografías 5
  • Observaciones 1
  • Ubicaciones 1
HOJAS

Hojas simples, alternas, de forma lanceolada a estrechamente oblonga, con una longitud de entre 4 y 9 cm. Presentan margen entero y peciolo corto. El haz es de color verde grisáceo apagado, mientras que el envés muestra un llamativo tono blanco plateado debido a la densa cubierta de escamas estrelladas que lo recubre. Esta adaptación morfológica reduce eficazmente la pérdida de agua por transpiración, permitiendo a la especie prosperar en climas semiáridos.

FLORES

Flores pequeñas, axilares, que aparecen solitarias o en grupos de hasta tres. Floración entre mayo y junio (finales de primavera). Carecen de pétalos verdaderos; presentan en su lugar un cáliz acampanado con cuatro lóbulos, de color amarillo brillante en el interior y exterior plateado cubierto de escamas. Desprenden un aroma dulce e intenso, perceptible a gran distancia, siendo muy atractivas para los insectos polinizadores, especialmente abejas.

FRUTOS

Fruto de tipo drupáceo, con forma elipsoide, de aproximadamente 1 a 1,5 cm de longitud, similar en apariencia a una pequeña oliva. Inicialmente de color verdoso plateado (por las escamas que lo recubren), adquiere al madurar, a finales del verano o principios del otoño, un tono amarillento o rojizo cobrizo. Contiene una única semilla estriada rodeada de una pulpa harinosa, dulce y comestible. Constituye una importante fuente de alimento para aves y pequeños mamíferos, que actúan como principales agentes de dispersión.

NOTAS / HÁBITAT

Fijación de nitrógeno: Elaeagnus angustifolia establece una relación simbiótica con bacterias del género Frankia en sus raíces, lo que le permite fijar nitrógeno atmosférico directamente en el suelo y colonizar terrenos degradados, arenosos o extremadamente pobres en nutrientes.

Usos: Ampliamente empleado en xerojardería, estabilización de taludes y como cortavientos. Su pulpa es comestible y ha sido aprovechada etnobotánicamente en su área de origen. Resistente a la sequía, la salinidad y la contaminación urbana.

Comportamiento invasor: Fuera de su hábitat nativo, se comporta como especie exótica invasora. Su alta producción de semillas, resistencia al pastoreo y capacidad de fijar nitrógeno le permiten colonizar agresivamente hábitats riparios, desplazando a la vegetación autóctona y alterando los ciclos hidrológicos locales.

Distribución: Originaria de Asia occidental y central; ampliamente naturalizada en Europa, América del Norte y otras regiones de clima templado.

Botánica urbana · Árboles de Toledo

El árbol del paraíso: el impostor plateado que perfuma las riberas del Tajo

Un arbusto estepario que engaña al ojo, seduce al olfato y esconde en su nombre un chisme erudito de Linneo, un agrónomo andalusí y una mesa ceremonial persa.

Elaeagnus angustifolia L., 1753 Familia Elaeagnaceae Riberas del Tajo

Un olivo que no es olivo

Cualquiera que pasee por la ribera del Tajo a la altura de Toledo en las tardes templadas de finales de mayo se topará, tarde o temprano, con un árbol que parece un olivo viejo escapado de un páramo manchego. La confusión es tan legítima como equivocada. Basta acercarse unos pasos para desmontar la farsa: un perfume dulce y meloso, próximo al azahar y al jazmín, se percibe a decenas de metros; las hojas brillan como espolvoreadas con plata; y las ramas terminan en espinas fuertes, como si un olivo hubiera decidido convertirse en un espino argénteo.

Se trata del árbol del paraíso, un arbusto grande o árbol caducifolio de entre cinco y diez metros de altura perteneciente a la familia Elaeagnaceae, con copa redondeada y densa y un tronco tortuoso cuya corteza parda se resquebraja longitudinalmente con la edad y se desprende en tiras fibrosas que recuerdan a la piel arrugada de un elefante centenario. En Toledo es un hito olfativo tan reconocible que muchos vecinos lo asocian a los primeros calores del verano sin haber sabido nunca cómo se llama.

Claves para reconocerlo de un vistazo
  1. ·Arbusto o árbol caducifolio de 5 a 10 metros, familia Elaeagnaceae
  2. ·Copa redondeada; corteza parda que se desprende en tiras fibrosas
  3. ·Hojas simples, alternas, lanceoladas u oblongas, de 4 a 9 cm
  4. ·Haz verde grisáceo; envés blanco plateado por escamas peltadas
  5. ·Ramas con espinas fuertes y perfume dulce, meloso e inconfundible
Error frecuente
Es habitual confundirlo con el olivo, pero la diferencia clave está en la disposición foliar: el olivo tiene hojas opuestas, enfrentadas dos a dos; el Elaeagnus las tiene alternas, dispuestas de forma helicoidal a lo largo del tallo. Además, el olivo carece de espinas y no despide ese perfume meloso tan intenso.

Campanas de oro y plata en primavera

Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia) – 16/06/2026 10:36 PM
Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia) – 16/06/2026 10:36 PM© Enrique Pérez

Entre mayo y junio, el árbol se cubre de florecillas que a primera vista pasan desapercibidas, pero que examinadas con atención revelan una arquitectura curiosa. Brotan en posición axilar, solitarias o en grupos de hasta tres, y presentan una particularidad botánica que conviene subrayar: carecen de pétalos verdaderos. Su perianto es monoclamídeo, es decir, tiene una sola envoltura floral en lugar de cáliz y corola diferenciados. Lo que a simple vista parecen pétalos es en realidad un cáliz acampanado dividido en cuatro lóbulos.

El juego cromático es donde reside el pequeño espectáculo. Los cuatro lóbulos muestran un vibrante amarillo limón en la cara interior y un exterior plateado y escamoso, de modo que cada flor parece una diminuta campana de oro y plata colgada de la rama. La fragancia, densa y próxima a la miel de azahar, se percibe a decenas de metros y explica por qué este árbol, discreto en apariencia, es imposible de ignorar cuando florece.

Ficha floral
RasgoDescripción
Época de floraciónFinales de primavera, mayo–junio
PosiciónAxilares, solitarias o en grupos de hasta tres
PeriantoMonoclamídeo (sin pétalos verdaderos)
CálizAcampanado y tetrámero (cuatro lóbulos)
Interior de los lóbulosAmarillo limón vibrante
Exterior de los lóbulosPlateado y escamoso
FraganciaDulce, melosa, tipo azahar o jazmín

Ibn Baṣṣāl, el sabio que aclimató el este en la vega del Tajo

Toledo escribe un capítulo propio en la biografía botánica de esta especie. En el siglo XI, el agrónomo toledano Ibn Baṣṣāl dirigió la Huerta del Rey bajo el mecenazgo del rey taifa Al-Ma'mūn, y convirtió los jardines regios en un auténtico laboratorio de aclimatación de especies orientales. Había viajado por Siria, Irak, Persia, Yemen y el norte de la India recogiendo germoplasma, y experimentó con la propagación del Elaeagnus en los suelos frescos de la ribera del Tajo.

La toma de Toledo por Alfonso VI en 1085 truncó su labor toledana y le obligó a huir a Sevilla, donde continuó sus investigaciones al servicio del rey poeta Al-Mu'tamid. En el tratado que redactó ya en la ciudad hispalense, el árbol aparece con el nombre andalusí de allohanta, junto a las instrucciones precisas para propagarlo: cómo sembrar sus huesos bajo una estera de esparto y una fina capa de arena de río, cómo hincar estacas junto al agua en marzo y cómo trasplantar las plántulas en febrero del segundo año a las laderas frescas. Mientras en Toledo el árbol ya prosperaba en el siglo XI, en el norte de Europa tardaría siglos en aclimatarse: no se documenta en Inglaterra hasta 1633 ni en Alemania hasta 1736.

Contexto
Los nombres antiguos del árbol son un pequeño atlas cultural: allohanta lo llamó Ibn Baṣṣāl en su tratado andalusí; gubayrā' aparece en un manuscrito anónimo de la comarca toledana; senjed es su nombre en Irán y Asia Central; y en La Mancha aún se le conoce en algunos rincones como panjí o pangino.

Un chisme erudito llamado Elaeagnus

Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia) – 16/06/2026 10:36 PM
Árbol del paraíso (Elaeagnus angustifolia) – 16/06/2026 10:36 PM© Enrique Pérez

El propio nombre científico esconde una pequeña broma de la historia. Cuando Linneo lo acuñó en su Species Plantarum de 1753, rescató la voz griega elaíagnos que Teofrasto había usado en el siglo IV a. C. para describir un árbol blanquecino de las marismas del lago Kopais griego. El problema es que aquella planta no era este árbol, sino un sauce cabruno. Linneo fusionó elaia (olivo) con agnos (puro o sagrado), y así el rústico árbol estepario quedó unido para siempre a los sauces mitológicos de la Grecia clásica por un hermoso error de identidad.

Los apodos populares no se quedan atrás. En España recibe los nombres de árbol del paraíso, cinamomo, olivillo u olivo de Bohemia. Este último merece explicación: no es checo ni bohemio de origen, sino nativo de las estepas de Asia central, pero los viveros aristocráticos checos del siglo XVIII lo naturalizaron con tal rapidez que los recolectores de Linneo lo creyeron autóctono de aquellos bosques fríos. El apelativo de "árbol del paraíso", por su parte, no procede del Edén bíblico, sino de la fascinación de los viajeros occidentales que asociaron su porte plateado y su perfume embriagador con las descripciones idealizadas de los jardines orientales.

Etimología

Elaia + agnos = "olivo sagrado". Linneo bautizó así un árbol asiático usando una palabra griega que Teofrasto había reservado, en realidad, para un sauce blanquecino de una laguna griega. El nombre científico consagra, sin quererlo, veintitrés siglos de confusión botánica.

Del palomar toledano a la mesa persa del Nowruz

El uso etnobotánico más singular vinculado a Toledo aparece en un manuscrito anónimo andalusí que describe cómo los criadores de la comarca colocaban ramas florecidas de este árbol —al que llamaban gubayrā'— dentro de los palomares. Su perfume sedante tranquilizaba a las palomas, las mantenía en el nido y las libraba de parásitos. Un uso ancestral que hoy encuentra eco en lo que sabemos sobre las propiedades de sus compuestos aromáticos.

Muy lejos de Toledo, en Irán y Asia Central el mismo árbol se llama senjed y su fruto seco es uno de los siete elementos sagrados del Haft-sin, la mesa ceremonial del Nowruz, el año nuevo persa que celebra el equinoccio de primavera desde hace más de mil quinientos años. Allí simboliza el amor, la pasión y la fertilidad, y en las bodas tradicionales se arroja a los novios para augurarles una unión inquebrantable. La medicina popular persa también lo recetaba molido y mezclado con leche caliente contra los dolores articulares, y hoy los ensayos clínicos confirman que sus flavonoides, fitosteroles y alcaloides poseen un efecto antiinflamatorio comparable al del ibuprofeno, sin sus daños gastrointestinales.

El árbol según cada cultura
NombreCulturaUso o significado
allohantaAndalusí (siglo XI, Ibn Baṣṣāl)Nombre en el tratado agronómico toledano-sevillano
gubayrā'Andalusí (comarca de Toledo)Ramas florecidas en palomares como sedante y antiparasitario
senjedIrán / Asia CentralFruto en el Haft-sin del Nowruz; símbolo de amor y fertilidad
Uso ritual
En las bodas persas, el fruto seco se arroja a los novios como augurio de una unión inquebrantable. En el Haft-sin, encabeza la mesa junto a otros seis elementos que empiezan por la letra sin.
Uso doméstico
En los palomares andalusíes de Toledo, las ramas florecidas actuaban como calmante natural para las aves y como repelente de parásitos, gracias al perfume denso que emiten sus flores.
Preguntas frecuentes

¿Por qué se confunde con el olivo si son familias completamente distintas?

Comparten el aspecto plateado de las hojas, el tono grisáceo del follaje y un porte similar. Pero la disposición foliar los delata: en el olivo las hojas son opuestas; en el Elaeagnus son alternas y helicoidales. Además, este último tiene espinas y un perfume meloso muy intenso que el olivo no posee.

¿Cómo son exactamente sus flores por dentro y por fuera?

Son monoclamídeas, sin pétalos verdaderos: lo que parecen pétalos es un cáliz acampanado con cuatro lóbulos. El interior es de un vibrante amarillo limón y el exterior, plateado y escamoso. Cada flor parece una diminuta campana de oro y plata.

¿Quién trajo este árbol a Toledo y cuándo?

El agrónomo toledano Ibn Baṣṣāl lo aclimató en la vega del Tajo en el siglo XI, mientras dirigía la Huerta del Rey bajo el mecenazgo de Al-Ma'mūn. Había recogido semillas y esquejes en sus viajes por Siria, Irak, Persia, Yemen y el norte de la India. Tras la toma de Toledo por Alfonso VI en 1085, huyó a Sevilla y continuó sus investigaciones para el rey poeta Al-Mu'tamid.

¿Por qué se le llama "olivo de Bohemia" si procede de Asia central?

El apodo surgió en el siglo XVIII: los viveros aristocráticos checos lo naturalizaron con tal rapidez que los recolectores enviados por Linneo lo creyeron nativo de aquellos bosques fríos. Es un caso curioso de identidad geográfica adoptada por una especie viajera.

¿Qué papel tiene su fruto en la cultura persa?

Con el nombre de senjed, su fruto seco es uno de los siete elementos sagrados del Haft-sin, la mesa ceremonial del Nowruz que celebra el año nuevo persa en el equinoccio de primavera. Simboliza el amor, la pasión y la fertilidad, y en las bodas tradicionales se arroja a los novios como augurio de una unión duradera.

Elaeagnus angustifolia L., 1753 · Toledo Natura Enrique Pérez
Enrique Pérez

Enrique Pérez

Editor de toledo natura

Ingeniero agropecuario. Editor principal de Toledo Natura.
Como aficionado a la botánica he creado este blog para divulgar y poner en valor el patrimonio botánico de la ciudad.

Scroll al inicio