Las primeras grullas comunes han llegado al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en Ciudad Real, con unos 200 ejemplares que abren la temporada de invernada. Su número crecerá de forma progresiva y dependerá de las temperaturas, según el director del parque, Carlos Ruiz de la Hermosa.

- Unas 200 grullas comunes han llegado ya a Las Tablas de Daimiel y abren la temporada de invernada.
- El año pasado el parque censó hasta 11.600 grullas, según los datos difundidos por EFE.
- Castilla-La Mancha acogió 41.396 grullas en el último censo, el 22,3 % del total nacional, tras Extremadura.
- El futuro centro de visitantes, previsto para principios de 2027, dedicará un espacio a la migración de la especie.
Las primeras grullas comunes (Grus grus) han comenzado a llegar al Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, donde unos doscientos ejemplares inauguran la temporada de invernada, según informa La Tribuna de Ciudad Real.1 La noticia, difundida el 23 de octubre a partir de declaraciones a la agencia EFE, la recogen también ABC y Lanza Digital, con un texto prácticamente coincidente.23
Una invernada que crecerá con el frío
El director del parque nacional, Carlos Ruiz de la Hermosa, explicó a EFE que la llegada de los primeros doscientos ejemplares marca el comienzo de la temporada, aunque el número de aves aumentará de forma progresiva. Ese incremento dependerá, entre otros factores, de la evolución de las temperaturas y de las condiciones meteorológicas.1 Las fuentes no precisan una fecha para el pico de presencia, pero recuerdan que miles de grullas procedentes del norte de Europa se desplazan a la península ibérica para pasar los meses más fríos.2
Para el lector de Toledo, la cita se sitúa a poco más de una hora de la provincia, en uno de los humedales más conocidos de Castilla-La Mancha. Ruiz de la Hermosa subrayó que Las Tablas es un lugar donde resulta “muy fácil” observar a estas aves, un enclave que permite disfrutar “tanto de sus desplazamientos como de la atmósfera sonora que generan, sobre todo cuando las bandadas sobrevuelan el humedal”.1 Los medios consultados presentan la presencia de las primeras grullas como uno de los grandes atractivos de la visita al parque en otoño e invierno.3
«Un enclave que permite disfrutar tanto de sus desplazamientos como de la atmósfera sonora que generan, sobre todo cuando las bandadas sobrevuelan el humedal.»
Carlos Ruiz de la Hermosa, director del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, a EFE, en La Tribuna de Ciudad Real
Aves de Estonia, Lituania, Finlandia e Israel
El seguimiento de ejemplares anillados y de aves con dispositivos GPS ha permitido conocer mejor sus desplazamientos y confirmar que Las Tablas recibe grullas procedentes de países como Estonia, Lituania y Finlandia.2 Entre los registros más llamativos figura el de una grulla cuya anilla reveló que había sido marcada en Israel. Según el director, este caso evidencia la conexión entre distintas áreas de la ruta migratoria europea y oriental, pues el ejemplar pasó por territorio israelí antes de ir hacia el norte y llegar después a Daimiel.1
Ese conocimiento, añadió Ruiz de la Hermosa, permite profundizar en las rutas de la especie y en la importancia de los humedales como lugares de descanso y alimentación durante los desplazamientos estacionales. La migración tendrá además un espacio destacado en el futuro centro de visitantes del parque, cuya apertura se espera para comienzos de 2027. Entre los elementos interpretativos previstos figura una propuesta que explicará los movimientos migratorios a partir del seguimiento por GPS de una grulla llamada Saja.3
Castilla-La Mancha, segunda región de invernada
La presencia de grullas en Las Tablas, donde el año pasado se llegaron a censar 11.600 ejemplares, refleja el peso de Castilla-La Mancha para la invernada de la especie en España. En el último censo, la región acogió 41.396 aves, el 22,3 % de la población invernante nacional, y fue la segunda comunidad autónoma por número de ejemplares, por detrás de Extremadura, que registró 88.894, el 45,8 %.1 Las fuentes no desglosan la cifra por provincias, de modo que no es posible precisar con ellas cuántas corresponden a Toledo.
El coordinador del censo nacional de la especie, José Antonio Román, explicó a EFE que la grulla común se reproduce en toda la franja septentrional del Paleártico, desde la península escandinava hasta Siberia, y por el sur desde Alemania, Chequia y Ucrania hasta Mongolia y el norte de Manchuria.2 En las áreas de invernada, precisó, ocupaban originariamente las dehesas del suroeste ibérico, donde se alimentaban en rastrojeras de cereal, siembras y pastizales con bulbos e invertebrados.
Del rastrojo de maíz al humedal para dormir
Según Román, el crecimiento demográfico de la especie y la extensión de grandes superficies de cultivo de maíz han cambiado esa pauta. Ahora es frecuente ver grandes concentraciones en rastrojeras de maíz y de arroz, aunque las grullas siguen ocupando las dehesas al comienzo del invierno, cuando abundan las bellotas.3 Las aves mantienen, no obstante, el mismo patrón diario: duermen en humedales y se alimentan durante el día en los campos aledaños.
Ese reparto explica por qué Las Tablas funciona como dormidero y punto de observación, un papel que se suma a los trabajos de recuperación del humedal que este diario ha abordado en la restauración de Las Tablas de Daimiel. Con las temperaturas como factor decisivo, el parque espera que los próximos días y semanas traigan nuevas bandadas a un humedal que, según el director, es de los lugares donde mejor se observa a la especie.
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