Un estudio del CSIC publicado en PNAS el 19 de octubre, con más de cuatro millones de registros de 1921 a 2020, concluye que la mayoría de las abejas y casi la mitad de los sírfidos, los principales polinizadores de Europa, han perdido terreno en el continente.

- El estudio analizó más de cuatro millones de registros de 1921 a 2020, el 88 % de las 3.051 especies de abejas y sírfidos europeas.
- La pérdida media de ocupación ronda el 0,4 % anual, cerca de un tercio en un siglo, según Science Media Centre España.
- Las regiones atlántica y continental sufren los mayores descensos; la alpina es la única donde las especies que aumentan superan a las que declinan.
- No se observan extinciones generalizadas a escala continental, por lo que los autores ven margen para revertir la tendencia.
Los polinizadores más importantes de Europa llevan un siglo perdiendo terreno. Según informa EFEverde, la mayoría de las especies de abejas y aproximadamente la mitad de los sírfidos, o moscas de las flores, han disminuido entre 1921 y 2020. El trabajo, liderado por Carlos Martínez-Núñez, de la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), se publicó el lunes 19 de octubre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).1
Un siglo de datos y 3.051 especies
El equipo internacional examinó más de cuatro millones de registros que engloban al 88 % de las 3.051 especies de abejas silvestres y sírfidos presentes en Europa.1 Science Media Centre España, que recogió el estudio el 19 de octubre, cifra la pérdida media de ocupación en torno al 0,4 % anual, lo que equivale aproximadamente a un tercio en cien años.2 Los autores subrayan que la gran mayoría de las especies también se detectó en años recientes, de modo que el trabajo describe una retirada de áreas de distribución y no una desaparición masiva.
Ainhoa Magrach, investigadora de Ikerbasque, valoró el trabajo ante el Science Media Centre España: «el estudio confirma algo que se sospechaba desde hace tiempo: estamos perdiendo poblaciones de muchas especies de polinizadores». Añadió que «en todas las regiones salvo la alpina, las especies en declive superan a las que aumentan».2
Atlántica y continental, las regiones más golpeadas
El declive no es homogéneo. La riqueza de especies se ha mantenido relativamente estable en muchas regiones, salvo en la atlántica y la continental, donde ha caído de forma considerable, según el estudio.1 La región atlántica, que abarca Reino Unido, Bélgica, Países Bajos y el oeste de Francia, registra las pérdidas más severas y sostenidas tras una intensa transformación agrícola e industrial, y la mayor parte de ellas se produjo antes de 1971.
En la región continental el descenso ha sido moderado, igual que la alteración humana del paisaje, aunque los sírfidos han empezado a sufrir reducciones más marcadas en los últimos años.1 En la alpina ocurre lo contrario: la riqueza ha aumentado, posiblemente favorecida por el calentamiento en latitudes altas y áreas de montaña. Science Media Centre precisa que allí los aumentos recientes corresponden a las abejas.2
Qué amenaza a los polinizadores
El estudio señala como principales presiones la pérdida y fragmentación del hábitat por la intensificación agrícola del último siglo, y el uso de plaguicidas y contaminantes, que afectan directamente a la riqueza, la abundancia y la capacidad de dispersión de las especies.1 A ello se suma el cambio climático: el aumento de las temperaturas ha reducido de forma significativa el rango de las especies adaptadas al frío y ha favorecido a las propias de climas cálidos.
La especialización también pesa. Las especies oligolectas, que dependen de alimentos concretos, y las parásitas sufren especialmente cuando disminuyen las plantas o los hospedadores de los que viven. Martínez-Núñez recordó a EFE que ambos grupos «son esenciales para la polinización de las plantas silvestres y los cultivos y también para otras funciones ecológicas como el control de plagas».1
«Nuestros resultados muestran que todavía hay margen de actuación: la mayoría de especies siguen presentes en Europa, aunque estén perdiendo terreno.»
Carlos Martínez-Núñez, investigador de la EBD-CSIC, a EFEverde
Qué significa para Toledo y los cultivos de Castilla-La Mancha
Las fuentes consultadas no desglosan resultados por provincias ni detallan la situación en Castilla-La Mancha, de modo que el estudio no permite cuantificar el declive en huertos, olivares o cultivos de secano toledanos. Lo que sí establece es el marco en el que se inscriben: paisajes agrícolas, plaguicidas y temperaturas al alza figuran entre los factores que más inciden en la pérdida de especies, y las abejas y los sírfidos participan tanto en la polinización de cultivos como en el control de plagas.1
Sobre cómo actuar, Martínez-Núñez defiende que «es importante actuar cuanto antes» y enumera medidas: recuperar hábitats, mantener flores durante todo el año, reducir el uso de pesticidas y conservar paisajes agrícolas diversos.1 La biodiversidad asociada a la agricultura mediterránea ya ocupó la agenda de este diario, como en el reportaje sobre diez años de biodiversidad en el olivar, y la Diputación de Toledo ha duplicado sus ayudas a los huertos escolares ecológicos, una vía de gestión sin plaguicidas en el ámbito local.
El contexto británico y lo que viene
Como referencia, Buglife y The Scientist recogen datos del programa británico UK Pollinator Monitoring Scheme (PoMS, junio de 2026), según los cuales los sírfidos cayeron entre un 26 % y un 37 % entre 2017 y 2024. Se trata de una serie anterior a la ventana temporal del estudio del CSIC y sirve solo como contexto de una tendencia reciente en la región atlántica.
Magrach también señaló que «no se observan extinciones generalizadas a escala continental», por lo que todavía cabe revertir la tendencia si se actúa a tiempo.2 Martínez-Núñez concluyó que ese margen ofrece «una oportunidad para frenar sus declives antes de que sean demasiado tarde».1
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