Un estudio de 423 investigaciones revela que los ecosistemas tienen mucha menos capacidad de reserva de la que se creía ante la pérdida de especies.

Toma de muestras de agua en humedal para análisis de calidad ambiental y biodiversidad acuática.
La biodiversidad es mucho más necesaria para el funcionamiento de los ecosistemas de lo que se creía. Esa es la conclusión de un estudio liderado por el King’s College de Londres y el Imperial College de Londres, publicado en la revista Nature Ecology & Evolution, que advierte de que la capacidad de la naturaleza para seguir funcionando cuando se pierden especies ha sido «enormemente subestimada», según informa EFE Verde.
El trabajo, que dio a conocer Phys.org el 6 de octubre de 2026, también cuenta con la participación del Museo de Historia Natural y del Instituto Alan Turing.
Una base de datos sin precedentes sobre biodiversidad
Los autores combinaron datos de 423 estudios ya publicados y 222.829 puntos de datos de ecosistemas terrestres, de agua dulce, marinos y estuarinos. Según el King’s College London, es la mayor base de datos de este tipo jamás elaborada, con más del doble de tamaño que el mayor intento anterior.
El análisis abarca 23 categorías de servicios y funciones ecosistémicas, entre ellas la polinización, la purificación del agua, el almacenamiento de carbono o el control natural de plagas. La mayoría de estos beneficios aumenta de forma constante con la diversidad, en lugar de estabilizarse cuando hay unas pocas especies.
El fin de la «cómoda» idea de la redundancia
Los resultados cuestionan la llamada redundancia funcional: la idea de que unas especies pueden sustituir a otras y que, por tanto, perder alguna causa poco daño. Emma Moffett, líder del estudio y profesora de geografía en el King’s College, lo resume así: «Los servicios ecológicos aumentan a medida que se incrementa la diversidad, lo que significa que disminuyen a medida que perdemos especies». Según explicó, en la mayoría de las 23 funciones analizadas los datos indican lo contrario de la suposición de que los ecosistemas cuentan con «respaldo».
Las consecuencias, según el Imperial College London, alcanzan a la seguridad alimentaria y a la protección del clima.
Los océanos, los que más tienen que perder
El servicio con la respuesta más positiva a la biodiversidad fue la captura y almacenamiento de CO2 en aguas y sedimentos marinos. Los sumideros de carbono azul, como arrecifes de coral, marismas o manglares, dependen de comunidades diversas, desde el fitoplancton hasta las redes tróficas microbianas que bombean carbono a las aguas profundas.
«El resultado del océano nos dejó perplejos. La captura de carbono en el mar respondió a la biodiversidad con más fuerza que cualquier otra cosa que midiéramos y, sin embargo, es una de las áreas menos estudiadas», afirmó Moffett.
La investigadora subrayó que, si el mundo cuenta con el carbono azul frente al cambio climático, la vida marina no puede ser un pensamiento secundario.
Especies fundacionales insustituibles
No todo responde igual. La protección frente a inundaciones costeras y erosión fue relativamente insensible a la biodiversidad general, porque suele depender de una o dos especies fundacionales, como los arbustos que estabilizan las dunas. Por ello, los autores sostienen que la conservación debe equilibrar el mantenimiento de la diversidad global con la salvaguarda de esas especies insustituibles.
Datos abiertos para la planificación
Para respaldar políticas y planificación, el equipo ha puesto a disposición pública la base de datos y las previsiones del modelo para las 23 categorías. Will Pearse, profesor titular del Imperial College, señaló que «ahora podemos predecir los beneficios que la biodiversidad proporciona en cualquier lugar».
Es un mensaje que conecta con iniciativas locales, como las que contamos en Olivares Vivos, diez años de biodiversidad en el olivar, donde la riqueza de especies se vincula a cultivos más resilientes. Si el estudio acierta, cada especie perdida resta capacidad a los sistemas naturales que sostienen la alimentación, el agua y el clima.
